A Felicidad se le olvidó venir a por su tabla de quesos.
24 de diciembre.
14.30.
La llamamos por teléfono.
Nos pidió si se la podíamos acercar.
Felicidad vivía al lado de nuestra tienda y llevaba casi un centenario pisando fuerte.
Normalmente compraba Montagnolo y me llamaba prenda.
Subí a su casa con la tabla en brazos. Me invitó a entrar.
Tras recorrer una entrada homenaje al ganchillo, al niño Jesús y al gotelé, llegué a la cocina.
Tenía la olla con les fabes en el fuego.
Pruébameles fíu, a ver cómo están de sal.
Sacó su apretada cartera de las monedas.
Afortunadamente, sacó un billete.
Tiene un nombre muy bonito - le dije
Pues a mí no me gusta nada - protestó.
Felicidad tenía mala leche.
Pero le gustaban los buenos quesos.
Y sabía cuando algo estaba bien hecho.
Eso es lo que buscamos todos cuando preparamos una tabla de quesos: no fallar.
Por eso hemos escrito una pequeña guía para que siempre aciertes.
Y te la regalamos.
La leerás en 5 minutos.
Aprenderás, en tres claves, a preparar una tabla que gusta a todo el mundo.
Sabrás que no poner (y por qué).
Tendrás un detalle de bienvenida para tu primer pedido.
Recíbelo en tu email.
Solo te escribiremos cuando tengamos algo que merezca la pena.